Guia de viaje de Antequera

Ciudad de AntequeraEn esta ocasión nuestra escapada tiene un color que predomina a lo largo de sus históricas calles, es el color blanco de Antequera. Esta maravillosa ciudad es a la que nos dirijimos hoy para visitar sus numerosas atracciones turísticas. Esta blancura contrasta a la vez que se complementa con el verde típico andaluz de los campos de olivos. Aunque Antequera no es sólo fuente de colores para un pintor, sino patrimonio e historia, paisajes y cultura, una localidad monumental que cuenta con uno de los conjuntos urbanos más atractivos de Andalucía.

Lugares que visitar en Antequera

Antes de recorrer la ciudad hacemos una parada en su conjunto dolménico. Tras conocer estos magníficos vestigios de su prehistoria, lo que primero salta a la vista de Antequera según nos acercamos por la carretera son sus murallas. Las torres del Homenaje, con un templete campanario construido en 1582, la torre Blanca y la Puerta de Málaga que formaba parte del segundo anillo del recinto amurallado son las mejor conservadas.

Pero la Alcazaba no es el único monumento nacional. La Real Colegiata de Santa María la Mayor es otro edificio de alta relevancia. Para ser testigos de este maravilla debemos atravesar el arco de los Gigantes. En la actualidad no se dedica al culto, sino que acoge conciertos y exposiciones.

Pero si hablamos de interiores majestuosos no podemos obviar el de la Iglesia del Carmen, que cuenta con un importante artesonado mudéjar y tres enormes retablos. Ni el de la Iglesia del antiguo hospital de San Juan de Dios , un templo de Cruz latina.

Pero no sólo los interiores de los edificios religiosos llaman la atención en Antequera, también encontramos obras importantes dentro de la arquitectura civil. Uno de los más significativos es el Palacio de Nájera, que alberga el Museo Municipal. Su verdadera joya es sin duda el llamado Efebo de Antequera, fechado en el siglo I. Realizado en bronce hueco de entre unos 3 y 5 milímetros de espesor, representa a un muchacho de corta edad.

Una combinación perfecta si nos gusta el arte sacro es poder disfrutar de él, reponiendo fuerzas con los productos reposteros que elaboran artesanalmente las monjitas del Museo Conventual de las Descalzas.

Si queremos ver uno de los cosos más bellos de la Península debemos ir a la plaza de toros. Después de una magnífica corrida en su ruedo, una buena opción es visitar su museo, inaugurado en 1986, para conocer la gran tradición taurina de Antequera, que se remonta a comienzos del siglo XVI.

Volvemos a contactar con la naturaleza en el Parque Natural del Torcal de Antequera. Este paraje pone a disposición del visitante un centro de recepción e interpretación de la naturaleza, diferentes miradores desde los que se pueden contemplar las caprichosas formas creadas por la naturaleza, y el itinerario Ruta verde un sendero peatonal de baja dificultad ideal para disfrutar de un agradable paseo en medio de un paisaje espectacular.

De vuelta a la ciudad aprovechamos para visitar la multitud de iglesias y de monumentos que nos quedan, atravesando calles y recogidas placitas. La mayoría de ellas invitan al descanso y al disfrute de la gastronomía local: ensalada caliente, timbal de foie y queso de cabra con manzana caramelizada, berenjenas rellenas de jamón con miel de caña, y por supuesto los deliciosos postres, como las diferentes mousses, sopas de higos, helado de aceite.

Una excelente forma de terminar la visita a la ciudad de iglesias blancas y gongorinas en palabras de Gerardo Diego, a una localidad monumental que respira arte por los cuatro costados, a Antequera, un lugar tradicional de paso, que sin embargo ofrece todo lo que se necesita para quedarse.

Imagen: Ronnie

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