Guía turística de Elche, lugares qué visitar

Guía de ElcheElche es tesorera de una historia que se remonta hasta cinco mil años atrás, cuna de la Dama de Elche, merecedora de dos declaraciones de la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, dueña del palmeral más extenso de Europa, escenario de la única muestra viva del teatro religioso medieval europeo.  En definitiva una ciudad de contrastes en la que han dejado huella íberos, cartagineses, romanos, visigodos, árabes y cristianos.

Turismo en la ciudad de Elche

Numerosos hallazgos demuestran que Elche estuvo habitada desde el Neolítico. El primer núcleo de civilización importante lo constituyó la ciudad ibérica de Heliké, destruida con la llegada de los cartagineses.

Los romanos le dieron el nombre de Colonia Iulia Ilice Augusta. Desde ese momento las destrucciones y reconstrucciones fueron constantes, debido a la llegada de los bárbaros y la etapa visigoda.

El lugar de emplazamiento de todos estos núcleos de población lo constituyó el yacimiento arqueológico de La Alcudia, situado dos kilómetros al sur de la actual ciudad de Elche. Las excavaciones llevadas a cabo en él, descubrieron siete metros de tierras acumuladas desde el neolítico antiguo hasta el fin del mundo visigodo.

Además del recorrido por su museo, La Alcudia ofrece la posibilidad de visitar, entre otras cosas: una de las basílicas paleo-cristianas más antiguas de Europa, un foro romano, el lugar del hallazgo de la Dama de Elche o la reconstrucción del antiguo templo ibérico.

El Museo Arqueológico Municipal, conserva restos del período ibérico, entre los que destacan las célebres esculturas de la Esfinge y los toros. De la época romana, se conserva la Venus de Ilici.

El Palmeral de Elche rodea los barrios históricos al este de la ciudad. También existen huertos de palmeras diseminados por todo el campo ilicitano. En el casco urbano, se integra armoniosamente, a través de un conjunto de huertos, parques y jardines, entre los que destacan, por su afluencia, el Parque Municipal y el Huerto del Cura.

Enfrente del jardín Huerto del Cura, nos encontramos con un hotel, al que el Huerto da nombre, colaborador con la red de Paradores Nacionales de Turismo y cuyo objetivo es que el cliente se sienta como en su casa.

El empeño de los ilicitanos por conservar el Palmeral ha permitido mantener los huertos de palmeras una vez que su cultivo dejó de ser económicamente rentable. Pero también se está haciendo un esfuerzo por la recuperación de los oficios tradicionales, ya que de las palmeras, además de obtenerse sabrosos dátiles se obtiene la palma blanca.

Una iniciativa para evitar que se pierda la artesanía de la palma ha surgido del Ayuntamiento de Elche, que desde el año 98 está ofertando cursos para gente interesada en el oficio de la artesanía.

El Misteri, la más genuina señal de identidad cultural de la ciudad, es un drama cantado de origen medieval, proclamado por la UNESCO, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, en el año 2001. Sus orígenes se remontan unos 500 años atrás y se representa en el interior de la Basílica de Santa María todos los 14 y 15 de agosto. En él se escenifica la muerte, coronación y asunción a los cielos de la Virgen María.

Yacimientos arqueológicos, palmeras milenarias, oficios artesanales y fiestas de interés turístico internacional; no son los únicos atractivos de Elche, una ciudad que cuenta con 9 kilómetros de playas que se encuentran entre las de más baja densidad de edificación de todo el Mediterráneo español. Pero su patrimonio natural no se detiene en la costa, ya que sus humedales, constituyen lugares privilegiados para la observación de la fauna y la flora.

La gastronomía es otra de las riquezas de la tierra ilicitana. El plato más conocido es el arroz con costra. Entre los postres sobresalen los frutos de la tierra, así como, la tarta de almendras. Entre los licores tradicionales cabe destacar el de flor de cantueso o el de dátil.

Nada mejor para terminar el día por la capital del arte ibérico, que un paseo nocturno por el centro, a la búsqueda de algún local moderno donde tomar un té.

Imagen Crédito: Lawrie Cate

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