Guía turística de Pamplona, lugares que visitar

Guía turística de PamplonaVamos a viajar a Pamplona la capital de Nanavarra para cumplir con algunos de sus más famosos rituales turísticos: toros, pinchos y frontón; verdaderos mandamientos que marcan el calendario de todo buen pamplonica que se precie.

Ninguna otra ciudad del mundo ha exportado tan bien como Pamplona sus dos grandes símbolos taurinos: la plaza de toros y una de las calles que más pasiones despierta, la de la Estafeta.

Los Sanfermines de Pamplona conocidos en todo el mundo

Los cerca de 900 metros que recorren toros y mozos en los encierros más famosos del mundo son el resto del año un hervidero de calles, casi siempre llenas, de lugareños que van y vienen en su quehacer diario, y por supuesto de viajeros llegados de diferentes países que quieren conocer, aunque sea sin toros, el recorrido de los Sanfermines.

Una visita que te adentrará más en la cultura pamplonica, es la de la plaza de toros, lugar de destino de todos los encierros celebrados durante los Sanfermines. Por los chiqueros de esta plaza han pasado las mejores ganaderías de cada momento y por el ruedo, las más importantes figuras del toreo de todos los tiempos.

La plaza de toros de Pamplona es la tercera más grande del mundo y una de las más curiosas. Todos los días está llena, el mínimo público asegurado para un torero es de 25.000 personas.

La pelota vasca supone también una de las grandes tradiciones en Pamplona. Se puede jugar a pala, a pala corta, y a cesta punta. En el caso de jugar a mano, la preparación de las manos de los pelotaris dura alrededor de una hora.

Barras interminables llenas de sorpresas para el paladar en prácticamente todos los locales del casco viejo de Pamplona; difícil elección para los más indecisos, la mejor para aquellos que disfrutan con un aperitivo distinto cada día de la semana.

La gastronomía de la ciudad de Pamplona

Quien quiera sentirse pamplonica de pro tiene que lanzarse a otra gran aventura: salir a probar sus sabrosos pinchos. Curiosa manera de entender la gastronomía, cocina en miniatura caracterizada por un altísimo nivel tanto en la calidad de sus productos como en la elaboración de cada pequeño bocado.

Pinchos para todos los gustos: desde los más sencillos y tradicionales a los más sofisticados. Como los que nos ofrece el Restaurante Baserri: carpaccio de avestruz con queso Idiazabal; bacalao ahumado con vinagreta de tomate; o una original chimenea de pato con naranja y puding de mandarina. Original, ¿eh?

En el centro de la ciudad, en la plaza del castillo, se encuentra el que es sin duda el más emblemático de los cafés: el Café Iruña, que tiene un manto de solera y que recomendamos visitar.

Otro gran lugar es El Café Roch es el más antiguo de la ciudad, tiene más de cien años y se conserva en perfecto estado y con gran afluencia de público cada día.

Pero como no sólo de pinchos vive el pamplonés, la amplia oferta gastronómica de la capital navarra incluye opciones más contundentes: la sidrería Auzmendi es el lugar idóneo para todos los que disfrutan con un buen chuletón, sidra a discreción y un ambiente agradable.

Pamplona nos ofrece también la posibilidad de acercarnos a otros símbolos relacionados con su historia:
Cumplir con el Camino de Santiago y llegar como buen peregrino hasta la Catedral. O, al salir, dirigirse hacia el que es hoy en día uno de los pulmones verdes de la ciudad, la Ciudadela. Tras su construcción por Felipe II, en el XVIII se convirtió en prisión de hombres ilustres y a partir del XIX se fueron cegando los fosos y sepultando los puentes.

Actualmente es un lugar de recreo y exposiciones.
Es una bonita imagen como despedida de una ciudad de ritos, de símbolos, de sentidos y sentimientos: Pamplona.

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