Santa Marta en Colombia, el refugio de los indios Ica

Santa Marta en ColombiaFrente al mar Caribe, en el oeste de Colombia, Santa Marta se enorgullece de ser la más antigua ciudad colonial aún habitada de Sudamérica. En la sierra del interior sobreviven los indios ica, cuyos dioses viven en las montañas.

La ciudad de Santa Marta, fundada por el conquistador Rodrigo de Bastida en el año 1525, fue durante toda la época colonial uno de los más importantes puertos de Colombia y América. A tan sólo 40 kilómetros de allí se erige la escarpada Sierra Nevada de Santa Marta, reconocida como la más alta cadena costera de todo el mundo. Los indios ica guardan con enorme celo la intimidad de sus dioses, que habitan esta sierra.

Las montañas de los espíritus

La expedición del británico Thomas D. Cabot, que en 1939 elaboró el primer mapa de los montes de Santa Marta, tuvo enormes dificultades para acceder a algunas zonas de la sierra. Los indios ica, herederos de los antiguos tairona que huyeron a las montañas en el siglo XVI, no permiten que los forasteros ‘violen’ sus montañas sagradas.

El mundo de los ica está poblado por un complejo sistema de espíritus masculinos y femeninos, algunos benéficos y otros malignos. Los espíritus masculinos suelen vivir en los picos montañosos; los femeninos, en cambio, moran en ciertos ríos y lagos.

En Mamancanaca, a 4.000 metros de altura, un túmulo señala el lugar donde vive el dios Aruaviku. Los indios, cada vez que pasan por allí, depositan ante el altar, a modo de peaje, un manojo de hojas de coca que antes se han restregado por la frente.

Los tairona, una civilización extinguida

Entre los senderos que recorren las montañas y la jungla emergen las huellas de esta antigua civilización perdida, como la definió Cabot. Restos de ciudades tairona, como en el valle de Buritaca, rodeados de rocas con incisiones y dibujos prehistóricos. Las crónicas cuentan que cuando un ejército de españoles llegó hasta los dominios de los tairona, éstos les recibieron con un obsequio de más de ochenta mil pesos en oro. Los soldados españoles quedaron impresionados por la habilidad de los artesanos y arquitectos aborígenes.

Los indios ica, encabezados siempre por su chamán o mamo aún veneran los pozos sagrados donde se bañaban sus antepasados. El mamo ejerce de curandero, adivino y líder espiritual de la tribu. En el ritual para invocar a los espíritus, a los que piden consejo, los chamanes agitan una bolsa de tela en la que guardan su tesoro más preciado: lascas de roca originaria de Tairona.

Otro de los ritos que se conservan entre los ica es el de colgar una cuerda de ágave sobre la tumba de los recién fallecidos. Cuando la fibra se deshace significa que el alma del difunto ha abandonado definitivamente su cuerpo.

Santa Marta y la tumba de Simón Bolívar

La ciudad de Santa Marta también tiene importantes atractivos para el visitante. Destaca la catedral, en donde estuvo la tumba de Simón Bolívar, el Libertador. La hacienda de San Pedro Alejandrino, donde falleció este revolucionario en 1830, es hoy un museo. La fortaleza de San Fernando todavía conserva la huella de las incursiones de marinos, como sir Francis Drake, y de los temibles piratas.

Imagen: David

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