Babia en León que vér de turismo

Babia en LeónEstamos en Babia de turismo, lo que significa estar en una de las zonas de mayor riqueza paisajística de León que podemos ver. El macizo de Ubiña preside esta comarca de Cuatro Valles que limita al norte con Asturias y cuyo nombre es un clásico de los dichos populares.

Estar en Babia es estar inmerso en un paisaje de cumbres calizas, grises y vigorosas que llegan a los dos mil metros, es disfrutar de profundos valles tapizados de pastizales. Aquí la actividad ganadera se remonta al siglo XIII y los pastos babianos han sido famosos por su arrendamiento a los ganados de la Mesta hasta 1863. La actividad ganadera sigue siendo uno de los principales factores económicos de Babia.

San Emiliano es, junto con Cabrillanes, el municipio más importante de Babia y, sin duda, es uno de los lugares más visitados de Cuatro Valles. Sus habitantes, que rondan los dos centenares, son muy conscientes de cuáles son los atractivos que atraen a los viajeros: el hospedaje, la gastronomía, el paisaje…

Partimos de San Emiliano en dirección al Puerto de Ventana para descubrir más aspectos de Babia. Nuestra primera parada está en la Iglesia de Candemuela. En la labra de su piedra trabajaron en el siglo XVIII, canteros asturianos. Es todo un ejemplo de arquitectura de la zona.

Continuamos por la carretera hacia el norte de Babia, cuando descubrimos en las laderas del valle una imagen bellísima. Los potros y yeguas que dieron fama a Babia siguen trotando en libertad, prácticamente salvajes.

Llegamos a Torrestío. Este pequeño núcleo de población, además de ser un lugar con mucho encanto, mantiene elementos tradicionales dignos de ver. Empezamos descubriendo el lavadero, donde las mujeres venían a lavar la ropa aprovechando las fuentes naturales, y que hoy en día se mantiene como testimonio de un pasado no muy lejano. Junto al lavadero rumorean las aguas del arroyo, arropado por los fresnos, los chopos y las salgueiras de la ribera y el trino de los pájaros.

Todo se aprovecha en estas tierras. Los jardines de las casas particulares son una prueba de esta cultura natural del reciclaje. De cualquier cosa se hace un tiesto: almadreñas, tambor de lavadora, neumáticos, bañeras, botes de pintura, estufa, ladrillos… todo sirve y embellece por una flor.

La primavera, el verano y el otoño son un regalo para estas aldeas que saben de las durezas del invierno y es la mejor época para viajar a Babia.

En Torrestío, como en casi todos los pueblos de Cuatro Valles, los aldeanos se preparan sus huertos y jardines con árboles frutales para su consumo particular.

El buen tiempo depara actividades, como es la limpieza de los establos o la fiesta del verano. Los visitantes de la casa rural se saben privilegiados por este descubrimiento. Las madreñas aguardan a los dueños que toman un corto en el bar. Y a quien quiera escuchar la historia, la gente del lugar les hablará de los vaqueiros de alzada, grupo humano de carácter y costumbres trashumantes, que el tiempo ha diluido e integrado en la vecindad, entre la gente de Torrestío, el pueblo vaqueiro por antonomasia del territorio leonés.

Imagen crédito: Torpe

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